“Las amantes son rubias”, de Marita Rodríguez-Cazaux

Tapa

Marita Rodríguez-Cazaux retoma la narrativa, después de “Poesía congregada” (Ed. Dunken 2014), con “Las amantes son rubias”. Utilizando un estilo directo, de imágenes bellamente construidas, silencios estratégicos a enmendar por el lector y, en algunos textos, juegos tipográficos interviniendo a modo de pensamientos, aborda el universo de los amantes en catorce cuentos, exponiéndolo desde diferentes ángulos, haciéndonos testigos de pasiones inextinguibles, sufrimientos, tedios y esperas melancólicas.

El hastío rutinario hará estragos en los matrimonios. En “Universos paralelos” la esposa, de manera fulminante e increíblemente fría, dirá al marido que conoce a la joven amante. En “La voz” asistiremos a un deprimente aniversario de casados, a un retrato de pasiones extinguidas. En “El amor trastorna todos los sentidos” estaremos pendientes de un cuadro, una marina comprada durante la luna de miel, y de cómo afecta al matrimonio, hasta que descubrimos lo oculto detrás de la inocente tela. “La Meiga” presenta a una pareja de intelectuales, a un amor desangrándose bajo la excusa de una novela. “Menos” expone una ruptura previsible y el camino, silencioso e insistente, hacia la locura. En “Página 23, quinto renglón” un pensamiento obsesivo asalta a la protagonista, representando deseos e insatisfacciones, y aunque logra anularlo, la rutina marital vuelve a imponérselo.

La nostalgia aparece en “El ruido del mar”, en pensamientos desordenados y melancólicos fundiéndose en un horizonte lejano. “Ajuste de cuentas” hace sutil referencia a los años de plomo, expone la competencia entre Julio y Horacio, el rechazo de Claudia, el crimen aparentemente impune y  la tardía venganza. Otros desaires ocurren en “El tapado de mezclilla”, profiriendo profundas heridas, imposibles de sanar, siendo el azar y el tapado elementos esenciales. “El pájaro” rinde homenaje al escritor Di Benedetto y, al igual que en “Ella era todas las mujeres”, cabe destacar el aspecto psicológico de los protagonistas. “Interposiciones” ocurre en vísperas de Navidad y Año Nuevo, mostrando dos facetas de la protagonista y uniéndolas al final. En “Superstition” el engaño golpea en escena de manera inesperada y humillante. “Flama” sumerge al lector en la Segunda Guerra Mundial, en un pueblo polaco ocupado por los rusos y en la disputa de dos soldados por la bella Gitti.

En “Las amantes son rubias” percibo que el amor es un instante intenso, que prolongarlo resulta tarea ardua y perderlo trágico o liberador. Será que el sentimiento es dominante, fugaz y caprichoso, que no entiende de bienes y conveniencias, que deja secuelas imborrables, que insatisfecho prefiere el engaño e imposibilitado la locura. Marita Rodríguez-Cazaux nos acerca a las respuestas.

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Una respuesta a ““Las amantes son rubias”, de Marita Rodríguez-Cazaux

  1. Muchas gracias Fernando Veglia, un aporte fenomenal tu mirada crítica y evaluadora sobre la obra. Afectivísimo saludo.

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