“Miss Alice al mediodía. 28 cuentos y relatos + un poquito de teatro”, de Alberto Ernesto Feldman

Alberto Ernesto Feldman

“Miss Alice al mediodía” ofrece veintiocho textos, dos obras cortas y cinco escenas teatrales, valiéndose de un lenguaje sencillo y directo, de la anécdota, la imaginación y el intimismo.

“Pinta tu aldea y pintarás el mundo”, inmortalizó León Tolstói, y Alberto Ernesto Feldman, con calidez y nostalgia, recuerda y rinde homenaje, compartiendo pasajes de su vida, a amigos, profesores y personas entrañables en “Jorge Abel Argibay, el pasado y la computadora”, “A propósito del profesor Eugenio”, “Lidia”, “Novelando una consulta médica”, “El doctor Julián, las personas y los perros”, “Música, estamos en paz”, “Carta a José Alberto Grimbojú”, “Cielo de tinta”, “Nota del editor. Para una novela que todavía no se escribió” y “Un recuerdo del Secundario”. También homenajea a Carlos Balá en “Canuto Cañete y yo”, a Luca Prodan y Virna Lisi en “Un amor sin tiempo ni espacio”, a Héctor G. Oesterheld en “Herencia solidaria”, a Fernando Botero en “Los Modelos” y a Sor Juana en “Sor Juana, mis respetos”.

El humor y la picardía buscarán la complicidad de la historia en “Los ojos de Zoraida” y de la mitología en “La sirena disfónica”, y persistirán en “Casi una reunión de consorcio”, “Un ojo viajero”, “Cita a ciegas en Villa Urquiza” y “Almo, un héroe olvidadísimo”. En “Una deformación profesional”, “Miss Alice al mediodía”, “El vals inolvidable” y “Los amantes alemanes” mostrará una lúcida imaginación, sorprendiendo al final.

Con mirada reflexiva y crítica, aborda a la sociedad en “Telegrama, viento y humo en el ‘98”, “Relaciones no consentidas”, “El ahora inútil ojo de la cerradura”, “29 de Marzo de 1976”, “Mirando arriba, mirando abajo, mirando de reojo”, “1967”, “Dolores, Soledad y Amparo” y “Un poco de historia y otro poquito de historieta”.

En el universo de Alberto Ernesto Feldman están presentes afectos, amistades, el gusto por la literatura y la música, la medicina, transportes de pasajeros y un pasado que retorna, con nostalgia y picardía, enlazándose con un presente, ni mejor ni peor, sencillamente diferente.

Destaco de sus textos el espíritu de superación, la búsqueda constante del ser y el humanismo. “Miss Alice al mediodía” es, sin dudas, una obra cálida e íntima, una muestra de gratitud a la vida.

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Miss Alice al mediodía

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